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Bendita tecnología del demonio

Pues yo no sé ustedes pero estoy un poco confundida con todo esto de la tecnología, ayer eran los teléfonos que se hicieron inteligentes (¡ah chinga! ‘ora hasta los teléfonos se sienten superiores,) luego que el internet lo privatizan y luego que no, y por último esta jalada que escuché que cada página necesita pasar por una serie de lineamientos para que funcione algo como el posicionamiento SEO en México y no te visite gente de Rusia.

Es decir, no tengo idea de qué está pasando, yo soy una mujer ya grande que hasta hace veinte años jamás había tenido la necesidad de utilizar una computadora, claro, yo entiendo que los tiempos cambian, todo en esta vida cambia. Tampoco soy de ese tipo de señoras viejas que quiere mantenerse al margen de la tecnología. ¡Mírenme ahora por ejemplo! Estoy escribiendo mi propio blog en una página web mía, soy una mujer completamente pro tecnología.

Cuando comenzaron a llegar las máquinas de escribir eléctricas de Ricoh, yo fui la primera en impulsar para que se estandarizaran en los escritorios de cada una de las secretarias del despacho contable donde les había mencionado antes que trabajaba. Cuando llegaron las calculadoras graficadoras de Texas Instruments, yo fui de las primeras que compró una y averiguó como usarlas. Cuando salieron las computadoras Atari, yo salí corriendo a Estados Unidos para embarcarme en el uso de una, pero esto ¡ya es brutal!

Esto es demasiado, antes la tecnología revolucionaba una vez cada cinco años y te daba tiempo de tomarla, entenderla, adaptarla a tu vida y continuar con ella, haciendo una adaptación orgánica de las cosas a la vida. Hoy pareciera que los departamentos de mercadotecnia y ventas presionan a investigación y desarrollo para que saquen al mercado productos que caducarán en seis meses, de tal suerte que ellos puedan volver a vender para la siguiente temporada. ¿En qué momento la tecnología pasó de revolucionar el mundo a convertirse en el mercado de la ropa?

Claro que el hombre más rico del mundo es el dueño de ZARA, la tienda de ropa desechable más famosa y comprada en el mundo ¡pero no por eso la tecnología debe copiar su modelo de negocio! Un teléfono no cuesta lo mismo que una playera.

Yo por eso dejaré de comprar cosas a lo tonto, pues mi mamá no crió a ninguna ingenua y me enfocaré a los esfuerzos que valen la pena. Por eso contraté a Focus para que me ayude con mi página web y haga que más gente me visite y me conozca y con suerte, yo también me vuelva famosa, quién sabe, tal vez pueda hacer que ser fea sea un acto de moda.

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